Pastoral juvenil

Ser parte de un grupo juvenil carmelitano es aprender a “mirar el mundo con los ojos de Dios”. Inspirados por santos como Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y Teresa del Niño Jesús, los jóvenes descubren que la oración no es un momento aislado, sino un estilo de vida que transforma el corazón y da sentido a cada paso. En medio de una cultura marcada por la prisa y el ruido, el Carmelo ofrece a los jóvenes el regalo del silencio interior, donde pueden escuchar la voz de Dios que llama con ternura.
La importancia de estos grupos radica también en su capacidad de acompañar procesos. El joven no camina solo: encuentra una comunidad que sostiene, anima y orienta. Allí aprende el valor de la amistad auténtica, del discernimiento y del compromiso, comprendiendo que la santidad no es una meta lejana, sino una vocación posible y cotidiana.

Nuestros grupos juveniles:

Epicentro es un grupo juvenil carmelita conformado por jóvenes que desean vivir su fe desde la oración, la fraternidad y el encuentro con Dios. Sus reuniones se realizan en la Iglesia de Fátima y en la Casa Santa Teresa, ambas ubicadas en Costa Rica, donde se crea un espacio cercano para crecer espiritual y humanamente al estilo del Carmelo.
El grupo cuenta con tres comunidades que acompañan las distintas etapas de la juventud:
Comunidad Santa Teresa de Jesús – Mayores de 18 años
Comunidad Edith Stein – De 18 a 25 años
Comunidad Santa Teresa de Los Andes – De 18 a 25 años

Epicentro es un lugar para quienes buscan ser el corazón que arde en medio del mundo, aprendiendo a vivir desde la interioridad y llevando el amor de Dios a los demás.

El Movimiento Teresiano Juvenil es un grupo de jóvenes carmelitas misioneros que han decidido responder al llamado de Dios con generosidad, llevando su amor allí donde más se necesita. Inspirados en la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús, buscan vivir una fe auténtica, profunda y comprometida con la misión.

Más que un grupo, son una comunidad que camina unida en la oración, la formación y el servicio, dejando huella en cada lugar al que son enviados. Con corazón disponible y espíritu ardiente, estos jóvenes recuerdan que la misión comienza en la amistad con Dios y se hace vida en el encuentro con los demás.

«Amigos fuertes, tiempos vendrán, y yo me holgaré, años después, que hablaremos a otros de lo que aquí se vivió»
– Santa Teresa de Jesús

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