Preces Carmelitanas


SANTA MARÍA DEL MONTE CARMELO

«Sube del mar una nubecilla como la palma de la mano» (1Re 18,44).

Antífona. Santa Madre de Dios, gloria del Monte Carmelo, reviste de tus virtudes a la familia que tú has escogido, y defiéndela de todo peligro.

V. Os conduje a la tierra del Carmelo.
R. Para que comieseis sus mejores frutos.

Oración. Señor, Dios nuestro, que has honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la bienaventurada y siempre Virgen María, madre de tu Hijo; concede a cuantos celebramos su recuerdo que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta  la cima del monte de la perfección que es Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


SAN JOSÉ

«Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo» (Mt 1,16).

Antífona. En el fiel desempeño del oficio de carpintero, san José brilla como admirable ejemplo de trabajo.

V. Lo nombró administrador de su casa.
R. Y señor de todas sus posesiones.

Oración. Dios todopoderoso, Creador del universo, que has impuesto la ley del trabajo a todos los hombres; concédenos, que, siguiendo el ejemplo de San José, y bajo su protección, realicemos las obras que nos encomiendas y consigamos los premios que nos prometes. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


PROFETA ELÍAS

«Ha hablado de parte de Dios, llevado por el Espíritu Santo» (Cf. 2Pe 1,21).

Antífona. Habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo.

V. Tú eres un hombre de Dios.
R. Y la palabra del Señor en tu boca es verdad.

Oración. Señor, Dios de nuestros padres en la fe, que concediste al profeta Elías vivir siempre en tu presencia, inflamado por el celo de tu gloria; concédenos buscar siempre tu rostro y ser en el mundo testigos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


SANTA TERESA DE JESÚS

«La puerta para entrar en este castillo es la oración» (1M 1,7).

Antífona. Santa madre Teresa, mira desde el cielo a esta tu familia y cuida de ella con amor; corona la obra que un día emprendiste en la tierra.

V. En la Iglesia le da la palabra.
R. La llena de espíritu, de sabiduría y de inteligencia.

Oración. Señor, Dios nuestro, que por medio de tu Espíritu Santo has suscitado a santa Teresa de Jesús, nuestra madre, para enseñar a tu Iglesia el camino de la perfección; concédenos alimentarnos siempre con su celestial doctrina, para que crezca en nosotros el deseo de la verdadera santidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


SAN JUAN DE LA CRUZ

«Cristo es mío y todo para mí» (D 27).

Antífona. Padre, este es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy; y que el amor que me tenías esté en ellos, como también yo estoy en ellos.

V. Sed imitadores míos.
R. Como yo lo soy de Cristo.

Oración. Señor, Dios nuestro, que hiciste de san Juan de la Cruz, nuestro padre, un modelo de abnegación evangélica y un perfecto amador de Cristo crucificado; concédenos que, siguiendo su ejemplo y su doctrina, lleguemos hasta la contemplación eterna de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS

«Encontré por fin mi vocación. Mi vocación es el amor» (Ms b, 3v).

Antífona. El Señor la rodeó cuidando de ella y la instruyó; extendió como un águila sus alas, la tomó y la llevó sobre sus plumas. Solo el Señor fue su guía.

V. Si no volvéis a ser como niños.
R. No entraréis en el Reino de los cielos.

Oración. Señor, Dios nuestro, que has preparado tu Reino para los humildes y sencillos; concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús, nuestra hermana, para que nos sea revelado por su intercesión el océano de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


POR LAS VOCACIONES

«Vende todo lo que tienes y sígueme» (Mc 10,21).

Antífona. La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies, que envíe obreros a su mies.

V. Suscita, Señor, vocaciones en tu Iglesia.
R. Para la extensión de tu Reino.

Oración. Señor, Dios nuestro, mira con amor a esta familia del Carmelo y acreciéntala con nuevas vocaciones, a fin de que pueda conducir a tus hijos hacia la caridad perfecta y trabajar eficazmente por la salvación de los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.